Cuba es tierra de grandes soneros. Aún dentro de tal entorno musical tan rico, el destino de Félix Baloy siempre lo iba a marcar como algo especial por su voz. Nacido el 20 de noviembre de 1944 en Mayari en el este de Cuba, se crió en una típica familia cubana de clase obrera. En aquellos tiempos pre revolucionarios la educación era todavía un privilegio de los ricos por lo que no tuvo educación formal; en cambio, se vio obligado a comenzar a trabajar como obrero a una edad temprana para aumentar los magros ingresos de su familia. Más adelante encontró empleo como lechero y luego zapatero. Pero siempre hubo música. De joven cayó bajo el encanto de Beny Moré, posiblemente la figura más grande de la música cubana de la época moderna. Su abuela vivía cerca del legendario Bar Ali donde Moré solía tocar y el joven no tardó en ingeniárselas para conseguir entradas gratis para ver a su héroe. Lo que hacia con más frecuencia era escalar la barda trasera cuando nadie estaba viendo. Jamás pensó que más de cuatro décadas después sería una atracción popular en el mismo escenario.
De adolescente cantaba con el grupo Mi Amparo, pero cuando se efectuó el aislamiento económico y cultural después de la revolución y los turistas adinerados en busca de música desvanecieron, fue cada vez más difícil para los músicos ganarse la vida. Aunque siguiera cantando, Baloy se vio obligado a mantener su empleo regular. Para los 70s Cuba padecía de una recesión seria y las oportunidades eran muy limitadas. Pero hay un dicho que dice que el talento siempre sobresale y la voz única de Baloy finalmente le consiguió un trabajo como vocalista principal del Orquesta de Elio Reve (padre) formado en La Habana en 1956. Ese conjunto de Reve se había convertido para entonces en una de las grandes instituciones de la música cubana. Entre otros músicos de rango que pasaron por sus filas fue Juan Formell - quien iría a dirigir Los Van – y Juan Carlos Alfonso – quien formó después el grupo Den Den.
La orquesta de Reve ayudó a revitalizar y dar nueva forma a la música cubana cuando estaba un su punto más bajo. La estancia de Baloy fue corta pero vital. La publicidad que logró con Reve hizo que se pusiera de moda como uno de los soneros jóvenes más emocionantes de Cuba: muy pronto fue invitado a integrarse a Tropicuba. Allí hizo mancuerno con otro sonero, Raúl Planas, quien quedó como amigo y socio durante varias décadas. Después de un tiempo corto con Tropicuba se cambió otra vez, ahora a Santiago de Cuba en el este de la isla para cantar con Son 14 bajo la batuta de Adalberto Álvarez. En 1983, cuando Álvarez abandonó a Son 14 para formar su propia orquesta, Baloy se fue consigo como vocalista principal. Se quedó por casi una década, saliendo finalmente del conjunto de Álvarez en los primeros años de los 90 en un regreso emocional al Bar Ali, cantando desde el mismo escenario donde de joven había observado y aprendido de Beny Moré.
La asociación de Baloy con Tumi Music comenzó poco después, cuando conoció a Mo Fini, el fundador, en La Habana en1995 y fue invitado a cantar con Orquesta América en la colección de cuatro CDs de Tumi titulada Las Leyendas de la Música Cubana. Cantantes compañeros en el proyecto incluyeron Celina González y Omara Portuondo. Un año después, cuando Nick Gold y Ry Cooder se encontraban el La Habana grabando el disco ganador del Grammy Buena Vista Social Club, Gold grabó también el primer disco de los Afro-Cuban All Stars, dirigido por Juan de Marcos González. Aunque González fuera muy metido en el disco Buena Vista como director musical, los All Stars tenían un sonido muy distinto y la voz de Baloy volvió algo central en la visión del director para recapturar la energía y la emoción de la era de los grandes conjuntos. “Cuando tuve la oportunidad de realizar mi sueño de formar una banda que abarcara varias generaciones para pagar tributo a la edad de oro de la música cubana, sabía que el talento y la energía de Baloy eran indispensables para ese proyecto,” recuerda Marcos. “Tiene una carisma tremenda y un talento increíble que nunca deja de motivar a cualquier público. Es sin lugar a duda una de las grandes figuras de la música cubana moderna.” Durante la próxima media docena de años Baloy tocaba en conciertos llenos por todo el mundo junto con Juan d´Marcos González y los Afro-Cuban All Stars, compartiendo el escenario con muchos de los veteranos de la Buena Vista Social Club, incluyendo a Ibrahim Ferrer, Rubén González, Omara Portuondo y sus viejos amigos Raúl Planas y Pio Leyva.
En el 2000, apoyado por los Afro-Cuban All Stars y producido por Juan d´Marcos González, Baloy fue vocalista principal en el disco de Tumi Records: Son de Baloy. En efecto, fue su primero disco como soloísta después de más de 40 años como cantante en los cuales había hecho más de 20 discos bajo distintos directores musicales. Una colección brillante y seductora, Son de Baloy lo reveló como un artista magnífico en la plenitud de sus poderes, listo para ser estrella.
Finalmente en 2002 dejó a Juan d´Marcos para formar su propio conjunto. Félix Baloy y los Cuban Son All Stars. Ahora viene Un Poquito de Fé, su primer disco auto producido encabezando su propio conjunto. Es otra colección memorable de son, como se espera de uno de los más grandes soneros cubanos – aunque Baloy demuestra también su versatilidad en el bolero magnífico de antaño que es la pista titular. Su propio conjunto es aumentado en esta ocasión por actuaciones de invitados especiales - varios viejos amigos del Buena Vista Social Club y los Afro-Cuban All Stars.
Félix Baloy ha esperado bastante para dirigir a su propio conjunto. Inmerso en las ricas tradiciones del son, Poquito de Fé es el resultado de toda una vida dedicada a la música cubana, la realización de una ambición muy anhelada y el comienzo de un nuevo capítulo en una carrera ya ilustre.
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